sábado, 16 de junio de 2012

IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN EN LAS RELACIONES SEXUALES



Un par de palabras abre la puerta para comenzar a decir lo que satisface y lo que no.
Las tardes de café con las amigas, las noches de billar con los amigos, los baños de mujeres, los de hombres... todos se convierten en espacios propicios para hablar de sexo. Algunos confiesan la incompatibilidad sexual con su pareja, mientras otros se jactan de sus maratónicos encuentros y unos más revelan detalles, excesivamente minuciosos, sobre sus gustos y disgustos amatorios. ¿Y en la cama? Un silencio hermético rodea las relaciones, ninguno siente la confianza para decirle al otro lo que le gusta o le disgusta y pasan los años sin una conversación, sin cumplir deseos o aguantando lo que no les genera satisfacción.
“Así como existió la confianza para invitarla al primer café, para acercarse y llevarla a la cama, debe mantenerse para hablar y decir lo que le gusta y lo que no”, aconseja Carlos Pol Bravo, siquiatra con máster en sexología.
El experto asegura que son tres los elementos indispensables para lograr una exitosa vida sexual: educación, confianza y comunicación. “El póquer de ases es la complicidad”, añade. Como educación se refiere a ‘limpiar’ la sexualidad de tabúes, de las imposiciones culturales que por generaciones han destruido la vida de pareja; los dos deben entender que el hombre y la mujer son seres con derecho a disfrutar de una vida sexual plena y sana. Esa educación da la confianza para comunicarse y, finalmente, el diálogo lleva a la complicidad, el último elemento que da “buen término” a la relación de pareja.

Las primeras palabras“Para recorrer una gran distancia hay que empezar por una milla”, dice Pol Bravo. Sencillas expresiones como: “me duele” o “me gusta” equivalen a dar el primer paso en el camino de esas ‘conversaciones’ necesarias para alcanzar una vida sexual exitosa. Y no se refiere solo a hablar durante el sexo. Hay parejas que pasan años sin que ella le haya dicho que le cuesta llegar al orgasmo y sin que él se dé cuenta.
Pedro Villegas Suárez, sexólogo español, señala en su blog (http://villegas-rinconsexologico.blogspot.com) que “muchas mujeres aún ocultan que no disfrutan de orgasmos en las relaciones y ellos no comentan con sus amigos que padecen una disfunción y no saben cómo o a dónde acudir. Nos da vergüenza nombrar estas situaciones. Así se da el anacronismo de parejas de todas las edades que, cansados de practicar sexo, no saben cómo hacer disfrutar a la otra persona o, aún peor, cómo disfrutar plenamente de la propia sexualidad”. La comunicación sexual es una doble vía en la que públicamente se hacen chistes fuertes y en la intimidad no se toca el tema; el silencio es cómplice de los inconformismos y las frustraciones.

“La mayoría de los vocablos con que podemos nombrar los genitales: “coño”, "culito" –añade Villegas– muchas personas jamás los nombran frente a sus parejas por no quedar mal y para no hacerlo no dicen nada más. El resultado es que ella, que estaba deseando que su pareja le acariciara los genitales, por no quedar como ridícula nombrando el clítoris o como grosera nombrando el coño, se quedó

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