miércoles, 25 de abril de 2012

El analista, la mujer y el arco iris



Ana Lucía Lutterbach Holck 1
Un texto post-analítico, donde la autora pone en juego la función del semblante en relación a lo femenino, a partir de su propio testimonio del pase. El concepto de semblante es examinado en relación al Sujeto Supuesto Saber, al objeto a, y por último, en relación con lo femenino, que permite ocupar la posición de semblante de objeto en el discurso analítico.

El año pasado me dediqué al testimonio del pase, ahora intento extraer las consecuencias de esa experiencia al explorar la posición del analista y su relación con lo femenino en el final de análisis.
Lacan afirma, en diversos pasajes de su enseñanza, que las mujeres analistas son las mejores [2] y en la conferencia sobre el tema de las Jornadas de la ECF, Miller comenta[3]:
"Lacan dice que las mujeres son psicoanalistas innatas y eso se prueba por el hecho de que ellas, al final de un análisis, se hacen causa del deseo del otro. Por eso la posición del analista es por excelencia una posición femenina y es por eso, también, que no hay El psicoanalista, como no existe La mujer. Existen psicoanalistas uno por uno, como testimonia la experiencia del pase".
Esta observación permite algunas precisiones: primero, al decir que no se trata de La mujer, sino de la afinidad entre la posición del analista y lo femenino que, a pesar de todo, no es un privilegio de la mujer, como demuestra la propia histeria. Después, al relacionar tal afinidad con el final del análisis, cuando ella puede hacerse causa de deseo del otro.

SEMBLANTE:
En francés, el término "semblant" forma parte del discurso corriente. El propio Lacan [4] lo eleva a la dignidad de concepto al recogerlo de la boca de su nieta, cuando ésta intentaba hacer la distinción entre lo que "era de verdad y lo que era de semblante".
Entre nosotros podríamos encontrar un niño frente al mismo impasse, pero, difícilmente, formulado en estos términos. En portugués, el uso habitual de semblante es en el sentido de rostro, cara. En el diccionario, encontramos el sentido de apariencia, fisonomía, aspecto. En tanto, Miller nos enseña, con Lacan, que semblante tiene relación con la apariencia pero no coincide con ésta, tampoco es simulacro, ni mentira o falsedad, ni artefacto; se aproxima más al parecer.
En el Seminario 18, Lacan dice que la naturaleza está repleta de semblantes, los meteoros. Apariciones brillantes y efímeras, como el arco iris, gotículas de agua suspendidas y coloreadas con los colores del espectro solar, que aparecen en el cielo como un arco multicolor inaprehensible

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