domingo, 11 de septiembre de 2011

Modelo integrativo ecuatoriano en los problemas psicopatológicos del adulto mayor

INTRODUCCIÓN
ENVEJECER ES COMO ESCALAR UNA GRAN MONTAÑA: MIENTRAS SE SUBE LAS FUERZAS DISMINUYEN, PERO LA MIRADA ES MÁS LIBRE, LA VISTA MÁS AMPLIA Y SERENA       
                                                
                BERGMAN, Ingmar
La denominación de adulto mayor tiene como sinónimos algunas definiciones sin la suficiente claridad y especificidad como  TERCERA EDAD y ADULTEZ TARDÍA. Sin embargo, para efectos de esta presentación vamos a comprender el período vital a partir de los 65 años.
En el mundo contemporáneo, uno de los asuntos de mayor interés y al mismo tiempo de preocupación, constituye el aumento de duración promedio de la vida debido a los avances médicos y farmacológicos, el incremento de los niveles nutricionales, las mejores condiciones de vida y de higiene y el control logrado en las enfermedades infantiles e  infecciosas en general.
Un primer aspecto a diferenciarse en el adulto mayor es el relacionado con las variaciones existentes entre el envejecimiento normal y el anormal o demencial.
Las investigaciones actuales señalan que las demencias degenerativas no constituyen sino un adelanto o anticipación de lo que ocurriría, en todos los humanos, si viviríamos el tiempo suficiente para que ello ocurra. En el trastorno demencial las funciones psíquicas superiores sufren un deterioro precoz, siendo llamativos los déficit que se presentan a nivel de la memoria, las funciones viso - constructivas, la orientación espacial y los problemas afásicos, apráxicos y agnósicos concomitantes. En cambio, en la vejez normal, si bien existen transformaciones generales, no incapacitan en la mayoría de casos la vida normal de las personas.
CARACTERÍSTICAS PSICOLÓGICAS DEL ADULTO MAYOR NORMAL
Las principales modificaciones que se evidencian en el adulto mayor son las siguientes: 
A nivel sensorial: La disminución en la agudeza y campo visuales son las expresiones más evidentes. La hipermetropía que ocurre pasada la cuarta década afecta en general a la mayoría de los adultos mayores. En cuanto a la percepción cromática  las dificultades mayores se presentan en la discriminación de los colores verdes y azules y en menor escala para los rojos y amarillos. En igual forma, la adaptación a la luz tiende a ser más difícil, requiriendo para sus actividades mayor concentración de luz.
En lo referente al oído, el mayor problema se presenta para la percepción de frecuencias elevadas, superiores a 1024 c.p.s. Se pierde sensibilidad para el dolor y para el tacto en general, por disminución de los corpúsculos de Meissner sobre todo en la yema de los dedos. Con relación al gusto, de 245 papilas que se observan en las personas de 20 años, disminuyen a 88 en las edades comprendidas entre 74 y 85 años restándole precisión a este tipo de sensorio.
La motricidad: En términos generales las respuestas motrices se tornan lentas y en todos los ejercicios que suponen agilidad en su ejecución muestran resultados menores a los de otras edades.
La inteligencia, el aprendizaje y la memoria: Los diferentes reactivos psicológicos que miden inteligencia tienden a encontrar resultados más bajos para los adultos mayores en relación con los obtenidos en otras edades, siendo más evidente a partir de la quinta década. La curva de aprendizaje también muestra diferencias en la tercera edad y en cuanto a la memoria, el tipo más afectado es la anterógrada o reciente, manteniéndose "en buen estado” la retrógrada o de evocación.
El lenguaje: Se mantiene sin alteraciones mayores y un dato significativo constituye la certeza de un grado mayor de liderazgo e influencia verbal pasados los 55 años. La capacidad creativa, comprobada a través del estudio de las invenciones y logros científicos se logra antes de los 50 años en la mayoría de casos, aunque históricamente se sabe que Platón, muere a los 80 años escribiendo todavía y con la pluma en su mano, Miguel Angel fue arquitecto de la Basílica de San Pedro hasta los 89 años y Verdi compuso Otelo a los 80 años.
Los impulsos y las motivaciones: En este campo, las motivaciones tienden a centralizarse y reducirse notoriamente por las propias transformaciones que ocurren en estas edades a nivel familiar y laboral. En lo concerniente al control impulsivo, en la mayoría de casos, se observa una conducta más prudente y meditada, hecho comprobado en el menor número de accidentes de trabajo que ocurren en edades avanzadas. No obstante, en algunos casos es observable un comportamiento desinhibido, impulsivo y en ocasiones reñido con las buenas costumbres. Las actitudes del adulto mayor van dirigidas a la valoración sobre las consecuciones obtenidas, dando lugar a que, en algunas oportunidades, aparezcan sus limitaciones y frustraciones que originan depresión. El retiro de su vida laboral activa también marca determinadas actitudes hacia su familia y sus intereses prevalentes. Por otra parte, está muy atento a su salud física que, como consecuencia del deterioro funcional, está aquejada de dolencias que tienden a exacervar sus preocupaciones y tristezas.
Su personalidad: En la adultez mayor, aparte de todas las modificaciones que han sido señaladas, los rasgos de personalidad  establecidos a través de su desarrollo personal tienden a caricaturizarse dando origen a comportamientos rígidos y exagerados. Se tiende a ser más conservador y cuidadoso. El retraimiento que ocurre está más determinado por el aislamiento social al cual le somete la familia. Tiende a vivir mucho de su pasado y busca la amistad de personas de su misma edad.
TAREAS CONCERNIENTES AL ADULTO MAYOR
Las principales tareas que se cumplen en esta edad y que deben ser favorecidas por todas las personas y grupos que tienen que ver con adultos mayores son:
1. Adaptación a los cambios físicos y problemas de salud concomitantes
2. Adaptación al retiro laboral y a los menores ingresos
3. Adaptación a la posibilidad de la muerte del cónyuge
4. Establecimiento de relaciones sociales con personas de la misma edad
5. Favorecimiento de obligaciones cívicas y sociales
6- Establecimiento de una vivienda definitiva y actividades de recreación
PERFIL PSICOSOCIAL DEL ADULTO MAYOR EN EL ECUADOR
La población ecuatoriana, igual que la mundial está envejeciendo. Por ejemplo, los ecuatorianos de 60 años y más, que en 1990 constituían el 6% de la población urbana, son actualmente el 9% de la población total de las ciudades. Si incluimos a la población rural, la tercera edad constituye actualmente el 10% de la población total del país. Las condiciones de vida de este grupo de nuestra población son, en general, precarias. En 1999, la tercera parte (34%) de ellos/as eran analfabetos (50% y 21% en el campo y en las ciudades, respectivamente) y cinco de cada 100 pobres era un adulto/a mayor. Y, lo más grave, el acceso de los ellos a la seguridad social es muy limitado. Apenas el 23% de los ecuatorianos de 60 años y más está afiliado al IESS. Existe, además, una diferencia de género importante en el acceso a este servicio: mientras que el 28% de los hombres está afiliado al IESS, solo el 17% de las mujeres lo están. Esta diferencia se debe, primero, a que las mujeres participan en menor proporción que los hombres en la fuerza laboral, y segundo, a que aquellas mujeres que participan en el mercado laboral lo hacen predominantemente en el sector informal.
En este contexto, muchos hogares han asumido las funciones y han provisto los recursos que le corresponden a un sistema de jubilación. Encontramos, por ejemplo, que más de la mitad de los adultos mayores (54%) del país vive en hogares ampliados o multigeneracionales; esto es, en hogares en los cuales las parejas y sus hijos conviven con padres, tíos u otros parientes. En estos casos, los adultos mayores colaboran en el trabajo doméstico del hogar y con sus propios ingresos. En muchos casos son los hogares de ellos los que se extienden para incorporar a los nuevos hogares formados por sus hijos (24%). En contraste, solo un 8% de los adultos mayores vive en hogares unipersonales y un 14% en hogares conformados por parejas sin hijos.
Muchos adultos mayores se han visto, además, en la necesidad de prolongar su vida económicamente activa. El reducido acceso que tienen las redes formales de protección social y el monto reducido de las pensiones los obligan a mantenerse en la fuerza laboral. En el año 2000, el 44% de los mayores de 60 años era económicamente activo. La mayoría de adultos mayores ocupados eran trabajadores por cuenta propia (59%) y asalariados (25%).
Finalmente, para muchos adultos mayores, el recientemente creado programa de transferencias monetarias dirigido a compensar a los pobres por la eliminación de los subsidios - "Bono de Solidaridad"- se ha convertido en un sustituto parcial de la seguridad social. Según la "Encuesta de condiciones de vida", en 1999, el 30% de los ecuatorianos mayores de 65 años de edad se beneficiaba de este subsidio. Actualmente, el programa transfiere USD $ 7 mensuales a los beneficiarios de la tercera edad. Este valor representa entre el 15% y el 30% del valor de las pensiones por vejez que recibe este grupo de la población.
En suma, en un contexto en que la población ecuatoriana está envejeciendo, la política pública respecto a los adultos mayores, especialmente aquella referida a la seguridad social, enfrenta varios desafíos. Es necesario ampliar la cobertura de los sistemas de pensiones y seguro de salud, especialmente del grupo de mujeres, trabajadores informales y población pobre.
TRASTORNOS PSICOPATOLÓGICOS MÁS FRECUENTES EN EL ADULTO MAYOR
En esta edad los problemas más importantes constituyen la depresión y los trastornos cognitivos producidos por demencia, ocasionando con frecuencia dificultades diagnósticas o presentando comorbilidad entre ellas. 
Los rasgos más significativos de la depresión son las ideas pesimistas, reacciones catastróficas, abatimiento, tristeza y culpa, pérdida de autoestima, ansiedad, Inestabilidad, llanto y acentuación de síntomas orgánicos.
El suicidio acompaña a las depresiones profundas como deseos pasivos de morir o formas activas de intento.
Los factores que contribuyen a precipitar la conducta suicida son la  pérdida de afectos cercanos, fallas en la integración familiar o respaldo social, rasgos de personalidad de tipo activo, antecedentes suicidas en la familia, concepción egocéntrica del mundo y enfermedades orgánicas severas.
La demencia es el deterioro de los procesos cognitivos y cambios comportamentales debido a disfunciones o lesiones cerebrales y cursa en tres etapas: amnésica,  confusional y demencial, cada una de ellas con características de déficit progresivo. 

MODELO INTEGRATIVO ECUATORIANO EN LOS PROBLEMAS PSICOPATOLÓGICOS DEL ADULTO MAYOR
Consideramos como integrativo a una totalidad dinámicamente articulada de partes y cuyo resultado final es diferente y más completo, complejo y útil que sus elementos aislados.
Concordamos con las afirmaciones planteadas por otros autores; “Integrar involucra  encontrar respuestas articuladas a conjuntos que son diversos y complejos”, Fernández-Álvarez (1996). “A diferencia del eclecticismo, la integración insiste en la primacía de  una Gestalt que da coherencia, proporciona un esquema interactivo y crea un orden orgánico entre las diferentes unidades o elementos”, Millon y Davis (1999). Integrar involucra construir una totalidad a partir de partes diferentes, Opazo (1992).
BASES EPISTEMOLÓGICAS Y TEÓRICAS DEL MODELO INTEGRATIVO ECUATORIANO
El modelo ecuatoriano de psicoterapia integrativa toma como base epistemológica el constructivismo moderado o relativo enmarcado en una filosofía humanista, validada en la percepción de cada individuo como ser humano con características propias, biológicas y sociales que estructuran su psiquismo, reconociendo a éste como una categoría superior y propia del ser humano que, como producto de la interrelación entre las dos categorías  anteriores, se evidencia en la personalidad.
La particular construcción del mundo y la realidad, elaborada sobre la base de significados mediante el lenguaje, le otorga subjetividad y singularidad al psiquismo, el cual se expresa dentro del contexto social en un proceso permanente de interacción y cambio.
LA PERSONALIDAD COMO EJE FUNDAMENTAL
Consideramos a la personalidad como una estructura dinámicamente integrada de factores biológicos, psicológicos y socioculturales que establecen un modo de percibir, pensar, sentir y actuar  otorgándole singularidad e individualidad al sujeto.
Esta es una definición operacional que considera algunos aspectos esenciales y concomitantemente, reconoce los siguientes componentes de su estructura y dinamismo:
• Reconocemos a la personalidad como la estructura integradora de las funciones psíquicas y las condiciones biopsicosociales que determinan un comportamiento  peculiar y  singular en el individuo.
• Reconocemos las facilidades y obstáculos que nos brinda la genética en el comportamiento normal y patológico así como en el ejercicio psicoterapéutico, pero validamos también la influencia ambiental y sociocultural.
• Reconocemos la existencia de niveles experienciales conscientes e inconscientes desde una perspectiva biopsicosocial válida para entender su dinamismo.
• Reconocemos el valor del pasado como influyente en la formación de la personalidad y terapéuticamente trabajamos sobre el presente para lograr una proyección al futuro.
• Reconocemos el valor de las motivaciones y la vida afectiva en la construcción y expresión de la personalidad.
• Reconocemos el valor de lo cognitivo desde una perspectiva constructivista en lo normal, lo patológico y en el proceso terapéutico.
• Reconocemos el valor de los procesos de aprendizaje en la noción de lo patológico y  en el trabajo terapéutico.
• Reconocemos la importancia de la valoración sistémica en la comprensión de la relación individuo-grupo-sociedad.
El abordaje del problema o trastorno persigue una adecuada delimitación de la personalidad y las formas como ésta actúa en el aparecimiento de desajustes,  productores del  sufrimiento humano. Además nos facilita asumir una postura equilibrada frente al manejo de la relación y la aplicación de  técnicas que juzgamos pertinentes, actuando siempre con respeto a la individualidad de cada sujeto.
Consideramos al ser humano en una perspectiva integral, esto es biopsicosocial, sin privilegiar ninguno de los componentes y más bien tomándole al psiquismo, vida psíquica o problema fundamental de la psicología como una categoría, producto de la interrelación entre lo biológico y lo social.
Tomamos en cuenta  lo consciente y lo inconsciente como estructuras vinculadas a lo racional e irracional y que tanto, cognitiva como afectivamente, influyen en la expresión de la personalidad. Al pasado lo apreciamos  como influyente, pero no determinante  de lo actual y proponemos una acción de ayuda hacia el futuro. Durante el proceso consideramos  los fenómenos de la relación y la técnica, privilegiando los procesos derivados del contacto que ocurren durante el proceso y tomamos los aportes de las diferentes corrientes en función de la validez demostrada.
Lo cognitivo interviene en nuestra propuesta como la elaboración constructivista de la realidad por parte del sujeto. Esta construcción es individual y concordante con diversos niveles de estructuración, en algunas ocasiones se vincula con procesos de la experiencia actual y en otras se relaciona con procesos más profundos  en los que intervienen estructuras mnésicas, afectivas, actitudinales o de personalidad.
El sujeto se desenvuelve en un medio físico y en un contexto social. Las relaciones con los grupos primarios y secundarios influyen como un sistema en el comportamiento normal y patológico. La referencia al aporte sistémico no excluye la elaboración individual de las experiencias y consecuentemente pretendemos establecer intervenciones en los dos niveles cuando las condiciones del cliente lo ameritan.

ASPECTOS METODOLÓGICOS Y PRÁCTICOS

Definimos a la ayuda psicológica como un procedimiento planificado que procura el crecimiento personal, la modificación positiva de la personalidad o promueve el tratamiento de trastornos psíquicos por medio de recursos psicológicos empleando las diferentes formas de comunicación  en una relación  terapeuta - paciente efectiva.
Especificamos los pasos del proceso y los elementos intervinientes en cada uno de ellos. La conducción del proceso se efectúa entre la complementariedad y la simetría, de acuerdo con el momento del proceso, la técnica empleada y los requerimientos de la personalidad. Los objetivos los situamos básicamente en el desarrollo personal, el alivio del sufrimiento y la influencia sobre la personalidad, y las técnicas las empleamos en función de estos objetivos.
Situemos la relación dentro del proceso. Refiriéndonos a éste como una de las características comunes de los sistemas psicoterapéuticos cuya aceptación nadie discute, encontramos que durante el mismo discurren y coexisten  dos aspectos interrelacionados entre sí: la aplicación técnica y los fenómenos afectivos derivados del contacto interhumano. Las técnicas constituyen el arsenal de procedimientos específicos que el terapeuta utiliza, cualquiera que sea la orientación en la que se ubica. La destreza en su manejo supone una consolidada base doctrinaria y un ejercicio práctico que lo convierta en experto.
La relación surge en cambio como resultado de la interacción entre paciente y terapeuta, es un fenómeno desprendido de la connotación social del contacto y depende de factores personales y sociales. Individuales por cuanto en su origen intervienen las características particulares de sus miembros, sus aptitudes, actitudes, capacidades y rasgos caracterológicos. Sociales por responder a la dinámica ocurrente solo cuando se unen dos o más individuos, inclusive las manifestaciones personales no se presentan sino en cuanto un sujeto se interrelaciona con otro, además de que en su origen mismo, el vínculo tiene un significado social. 
En la actualidad se ha retomado el interés sobre la relación durante el tratamiento psicoterapéutico, con tema de los factores inespecíficos, hecho que fue descuidado por algunas corrientes o controvertido a raíz de la sobredimensión otorgada por los enfoques denominados afectivos, al punto de considerar que la relación per se curaba sin necesidad de la aplicación técnica. Esta postura condujo la corriente al otro extremo, se llegó a un tecnicismo mecanicista producto de la misma evolución tecnológica del mundo. Posición también desacertada y carente del más elemental humanismo, rasgo distintivo del tratamiento psicológico. En esta fase los pacientes se transforman en clientes o casos. La integridad del hombre se reduce al organismo aislado y unilateral; se curan enfermedades y no enfermos, se atienden órganos y no personas.

APLICACIÓN DEL MODELO INTEGRATIVO ECUATORIANO EN LOS PROBLEMAS PSICOPATOLÓGICOS DEL ADULTO MAYOR

PRIMERA ETAPA
• Determinación de la demanda, expectativas, motivaciones e inicio del proceso:
Concerniente a la evaluación de las condiciones  del paciente, el terapeuta y el entorno como producto de las experiencias previas de ayuda y psicoterapéuticas para determinar  su influencia en el primer contacto. Mediante las estrategias de la primera entrevista juzgamos el grado de interés o motivación del cliente y las restricciones que se observan en la demanda. Interesa  establecer el tipo y origen de la demanda. Esta   puede ser de dos tipos: explícita o implícita y provenir diferencialmente de varias personas o instituciones. Al respecto, es fundamental lograr un acercamiento entre los objetivos provenientes de diversas fuentes cuando son antagónicos o contradictorios, cosa muy frecuente en el ejercicio psicoterapéutico.
Ponemos especial interés en los componentes relacionales y técnicos de la primera entrevista para lograr una adecuada estructuración de las demandas del cliente y allegados.
• Expectativas y motivaciones del adulto mayor
Nuestro paciente, en términos generales, posee una escasa cultura psicológica y psicoterapéutica, con un apego importante al modelo médico en su demanda. Esta condición lo torna en un cliente urgente e inmediatista que busca resultados breves y sintomáticos. Además, en esta circunstancia encontramos la explicación  para la búsqueda de tratamientos alternativos y la aceptación que tienen estas propuestas.
También nos  enfrentamos a un paciente con prevalencia de pensamiento mágico e imaginario, no comprometido con el esfuerzo para modificarse por sí mismo, sino en espera de resultados provenientes del exterior o de fuerzas externas y sobrenaturales. El predominio del locus de control externo le impide asumir la responsabilidad sobre los resultados de sus acciones y  le impulsa a buscar la supresión de sus dolencias y trastornos por  mediación externa. El habitante ecuatoriano es afectivo, expresivo, con marcados sentimientos de solidaridad, arraigo y dependencia  familiar.
La demanda de los familiares se relaciona con la adaptación a la nueva condición familiar, la ubicación del adulto mayor en centros asistenciales cundo sufre de demencia y el manejo de sus sentimientos de culpa.
En el terapeuta observamos que su vocación de ayuda es el componente fundamental para trabajar con adultos mayores.  
SEGUNDA ETAPA
• Investigación clínica  de personalidad y del entorno en el adulto mayor:
Durante la primera entrevista el modelo diferencia la entrevista de psicodiagnóstico, la entrevista de consulta, la entrevista única y la entrevista como inicio de proceso terapéutico.
En el adulto mayor la entrevista de psicodiagnóstico permite investigar la comorbilidad entre depresión y demencia, la entrevista de consulta aplicamos a familiares para informarles el estado del paciente y los requerimientos terapéuticos de otras especialidades.  La entrevista única no es aplicable y la entrevista como inicio de proceso se aplica para afianzar la relación con el adulto mayor.
 
La primera entrevista como inicio de proceso consta de las siguientes estrategias:
• Establecimiento del rapport
• Aproximación diagnóstica del problema, trastorno, personalidad y entorno
• Desinhibición emocional
• Apoyo emocional
• Estructuración y afianzamiento de la relación
Manteniendo una actitud abierta, flexible y crítica, que es la condición de nuestro enfoque, utilizamos como instrumento básico de recolección de información la “Ficha Integrativa de Evaluación Psicológica” (FIEPs), con adecuaciones inherentes a las características al paciente, su problemática, su patología, las condiciones familiares, de trabajo y las sociales. Aunque aceptamos las clasificaciones de los trastornos   planteadas por el CIE 10 o el DSM IV-TR (vigentes actualmente), no mantenemos una actitud rígida en cuanto a sus criterios. Es importante para nosotros la descripción cualitativa de la personalidad como una condición premórbida en el aparecimiento del trastorno.
Las pruebas psicológicas empleadas son preferentemente: como tests cognitivos el CIV Wechsler, el MMS, Neuropsi y la escala Wechsler de memoria; como reactivos de depresión Zung, Beck y Hamilton; y como tests proyectivos preferimos los de dibujo.  A estas pruebas pueden incluirse otras de acuerdo a las necesidades del caso.  
TERCERA ETAPA
- Planificación del proceso:
Los criterios diagnósticos obtenidos en la etapa anterior movilizan un plan terapéutico cuyos componentes son:
• Formulación dinámica del problema o trastorno.
Interrelación dinámica, desde la perspectiva integrativa, del trastorno, o problema con sus factores prescipitantes, determinantes y mantenedores.
• Formulación dinámica de la personalidad.
Descripción dinámica de la personalidad vinculada con proceso de desarrollo, estilos cognitivos y formas de afrontamiento afectivo y comportamental.  Además citamos las características esperables en el paciente – cliente.
• Señalamiento de objetivos
• Señalamiento de técnicas
 La visión sintética de estos componentes permite predecir  las condiciones en que se desenvolverá el proceso. La estructura del plan concierne a dos niveles: uno superficial relacionado con el problema o el trastorno y otro profundo vinculado con la personalidad subyacente. En el primer caso los objetivos terapéuticos se orientan a la resolución del problema o el alivio sintomático y en el segundo hacia la influencia sobre la personalidad induciendo su autoconocimiento, flexibilización o modificación positiva de su estructura. Las técnicas se ajustan a estas necesidades específicas. Así, si trabajamos sobre la sintomatología, los recursos técnicos empleados son procedimientos conductuales, sistémicos o provenientes de otras corrientes que se orienten en este sentido. Cuando actuamos  sobre la personalidad utilizamos procedimientos cognitivos, interpretativos, de interrelación entre su historia temprana y la conducta actual o cualquier otro recurso que promueva el insight.

CUARTA ETAPA
- Ejecución y aplicación técnica:
Las estrategias anotadas en la planificación se aplican durante el proceso con adaptaciones específicas para cada uno de los casos. También en esta etapa se evidencia una característica de flexibilidad técnica, de acuerdo a las condiciones de personalidad del sujeto, tanto en los recursos sintomáticos como en los relacionados con la personalidad.
La estructura y dinamismo de la personalidad tiene un alto valor en la conducción de los fenómenos afectivos durante el proceso como en la aplicación de las técnicas comunicacionales o comportamentales
QUINTA ETAPA
- Evaluación del proceso y los resultados:
Monitoreo de la intervención a través de guías.    Las técnicas empleadas durante el proceso se evalúan en su ejecución y en los resultados. De requerirse modificaciones, se las efectúan para mejorar la eficacia de la psicoterapia.
Nos interesa para fines de consolidación teórica, investigación y aplicación práctica, el examen crítico de todo lo ocurrido desde la primera a la última sesión. Compartimos en el colectivo los éxitos y las dificultades encontradas en los diversos casos  para ampliar nuestra experiencia y lograr influencias constructivas en el terapeuta.
CONCLUSIONES
1.  El trabajo presentado constituye un aporte del modelo integrativo ecuatoriano en el manejo de los problemas psicopatológicos del adulto mayor.
2.  El modelo integrativo  toma como base epistemológica el constructivismo moderado y como eje teórico  la personalidad tanto en el trabajo diagnóstico como terapéutico.
3.  En el modelo integrativo ecuatoriano privilegia la relación sobre la técnica poniendo interés en las características del terapeuta como conductor del proceso.
4.  El proceso contempla cinco etapas desde los  momentos previos al primer encuentro hasta la evaluación de los resultados terapéuticos. Durante el proceso de relacionan  las características del  problema o trastorno y su personalidad premórbida con los objetivos y las técnicas empleadas.

Las etapas del proceso son las siguientes:
1. Determinación de la demanda, expectativas, motivaciones e inicio del proceso.
2. Investigación del problema, trastorno y la personalidad.
3. Planificación del proceso.
4. Ejecución y aplicación técnica.
5. Evaluación del diagnóstico, proceso y resultados.
5.  En el adulto mayor se priorizan las intervenciones relacionadas con la solución de los problemas actuales y la estructura de la personalidad la utilizamos para mejorara la relación.
 




Por:   Lucio Balarezo Chiriboga
Doctor en Psicología Clínica. Master en Desarrollo del Talento Humano. Director - Centro Ecuatoriano de Asesoramiento y Psicoterapia Integrativa – CEAPsI. Investigador II – Proyecto : El comportamiento sexual de los jóvenes de la ciudad de Quito. Presidente- Sociedad Ecuatoriana de Psicoterapia




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