miércoles, 30 de octubre de 2013

La teoría del afrontamiento del estrés de Lazarus y los moldes cognitivos

La teoría del afrontamiento del estrés de Lazarus y los moldes cognitivos

María del Mar de Vera Estévez
Alumna del Curso de Doctorado
Enriquecimiento Intelectual y Socioafectivo
Módulo II: Moldes Cognitivos y Bienestar Subjetivo

El objetivo de este artículo es sintetizar  y reflexionar sobre algunas ideas de la teoría de del afrontamiento del estrés de Lazarus y los moldes cognitivo afectivos, expuesto por Pedro Hernández especialmente en su libro “Los Moldes de la Mente: Más allá de la Inteligencia Emocional” (2002).
¿Qué es lo que diferencia a los moldes mentales de P. Hernández de las estrategias de afrontamiento de Lazarus?
En principio hay que decir que difícilmente las estrategias de estrés predicen el rendimiento  en matemáticas,  el éxito en ajedrez, la felicidad personal o la adaptación social como hacen los moldes mentales, según distintas investigaciones llevadas a cabo por P. Hernández y su equipo (Hernández, 2002).
El estrés en Lazarus
Lazarus y Folkman (1986) definen el concepto de ESTRÉS refiriéndose a las interrelaciones que se producen entre la persona y su contexto, en el que está inserto. El estrés se produce cuando la persona valora lo que sucede como algo que supera los recursos con los que cuenta y pone en peligro su bienestar personal. Por medio se encuentra la evaluación cognitiva que realiza el sujeto; pero además, tiene en cuenta el elemento emocional que conlleva esta situación.
Más adelante, este autor nos aporta un nuevo concepto, el AFRONTAMIENTO DEL ESTRÉS. Lo que plantea Lazarus es que ante situaciones estresantes, las personas despliegan unos “esfuerzos cognitivos y conductuales cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo” (Lazarus y Folkman, 1986, p.164). Estos mecanismos de afrontamiento, a la vez que sirven para manipular el problema en sí, son esenciales para regular las respuestas emocionales que pueden aparecer ante circunstancias estresantes.
Según el autor, cada persona tiene una manera determinada de afrontar el estrés. Son muchos los factores que pueden llegar a determinar los mecanismos de afrontamiento. Por un lado, puede estar influenciado por recursos relacionados con el estado de salud o con la energía física con la que se cuenta; pero también entran en juego otros factores como las creencias existenciales que se tengan, religiosas o no; las creencias generales relativas al control que podemos ejercer sobre el medio y sobre nosotros mismos;  el aspecto motivacional también puede favorecer el afrontamiento, así como las capacidades para la resolución de problemas o las habilidades sociales; además, Lazarus añade el apoyo social y los recursos materiales como otros factores que hay que tener presentes (Lazarus y Folkman, 1986).
Estilos y estrategias de afrontamiento
Pero, ¿cómo se concreta el afrontamiento del estrés? Cuando hablamos de afrontamiento del estrés podríamos referirnos tanto a los estilos como a las estrategias de afrontamiento, aunque éstos no son conceptos equiparables. Por una parte, están los estilos de afrontamiento, que son las predisposiciones personales para hacer frente a las situaciones siendo los responsables de las preferencias individuales en el uso de uno u otros tipos de extrategias de afrontamiento, así como de su estabilidad temporal y situacional. En cambio, el término de estrategias de afrontamiento hace alusión a los procesos concretos que se utilizan en cada contexto y que pueden ser altamente cambiantes dependiendo de las condiciones que se den en cada momento.
Para hacernos una idea más cercana, podemos decir que los estilos de afrontamiento serían, siguiendo a Fernández-Abascal, según el método utilizado, estilos activo, pasivo y de evitación; según la focalización, estilos de focalización en la respuesta, en el problema o en la emoción; y según la actividad, estilos centrados en la actividad cognitiva o en la actividad conductual.
A la hora de especificar las estrategias de afrontamiento, debemos acercarnos a las diferentes investigaciones realizadas en este campo, ya que dichas estrategias van a variar dependiendo de las escalas utilizadas en dichas investigaciones y de los resultados encontrados.
Escalas e inventarios
Fernández-Abascal, en 1997, realizó un exhaustivo estudio de diversas escalas e inventarios de estrategias de afrontamiento o de coping, donde concluyó y unificó en la Escala de Estilos y Estrategias de Afrontamiento los estilos y estrategias más importantes y que se recogían, como ya he comentado, en los trabajos de diferentes autores. Estas 18 estrategias de coping son: reevaluación positiva, reacción depresiva, negación, planificación, conformismo, desconexión cognitiva, desarrollo personal, control emocional, distanciamiento, supresión de actividades distractoras, refrenar el afrontamento, evitar el afrontamiento, resolver el problema, apoyo social al problema, desconexión comportamental, expresión emocional, apoyo social emocional y respuesta paliativa. (Martín, Jiménez y Fernández-Abascal).
Otro ejemplo es la Escala de Estrategias de Coping que Sandín y Chorot realizaron en 1991. Este cuestionario está formado por nueve subescalas, de seis ítems cada una, que explican el modo en que las personas manejan el estrés. En ella encontramos las siguientes estrategias de afrontamiento: focalización en la situación o problemas, autofocalización negativa, autocontrol, reestructuración cognitiva, expresión emocional abierta, evitación, búsqueda de apoyo social, apoyo en la religión y búsqueda de apoyo profesional. (Mochales y Gutiérrez).
Los Moldes Mentales
A partir de aquí debemos pararnos a vislumbrar la relación entre esta teoría del afrontamiento de estrés y los moldes de la mente. Recordemos primero que Pedro Hernández (2002) define los MOLDES COGNITIVOS como “estrategias habituales y peculiares que cada persona muestra en el modo de enfocar, de reaccionar o de interpretar la realidad en situaciones de egoimplicación” (pp. 104-105).
Lo que esta definición nos sugiere es que, en primer lugar, en ambos casos se ponen en juego estrategias enfocadas a manejar la realidad y las situaciones que en ella se dan. Además, como segundo elemento, existe una evaluación cognitiva, pero también una evaluación afectiva. Este elemento evaluativo tiene matices diferentes según hablemos de moldes o de estrategias de coping.
En cuanto a los moldes, es básicamente una evaluación más cognitiva-afectiva; a diferencia de la evaluación de las estrategias que, aunque también tienen un componente afectivo, es mayoritariamente conductual. La realidad, sean situaciones de estrés o no, genera en las personas diferentes emociones. Si en concreto son estresantes, la evaluación cognitiva llevará aparejada una serie de emociones determinadas, ya sean de amenaza, de miedo, de preocupación,... La manera de enfrentarnos a esas situaciones (de utilizar unas estrategias de afrontamiento determinadas) estará en estrecha vinculación con dicha evaluación.
Pero estas estrategias de adaptación, de interpretación, de enfrentamiento con la realidad , en particular, con las situaciones de estrés, no siempre se realizan de la manera más adecuada, ya que por medio pueden estar interfiriendo, según Lazarus, estrategias de afrontamiento inadecuadas para solucionar los problemas y alcanzar el bienestar personal.
Estrategias de coping y moldes cognitivos no son conceptos a utilizar indistintamente, aunque puedan estar relacionados. Cuando hablamos de moldes mentales no sólo nos referimos a situaciones estresantes. Los moldes, a diferencia de las estrategias de afrontamiento del estrés, se usan en todos los momentos de la vida, independientemente de que sean situaciones negativas o positivas, podríamos caracterizarlos como genéricos.
Pero además, los moldes deben tener consistencia en las maneras de interpretar las situaciones de las personas a lo largo del tiempo, y la estrategia no tiene por qué seguir este patrón de estabilidad, puede ser más variable, según nos influyan diferentes elementos; aún cuando Lazarus también usa un sistema temporal en la elaboración del inventario de estrategias.
Podríamos decir, entonces, que los moldes cognitivos serían un recurso esencial para afrontar el estrés. Pero recordemos que sólo serán buenas estrategias si los moldes que se usan son los adecuados. Precisamente, un molde cognitivo inapropiado se puede convertir en una barrera para afrontar con éxito situaciones estresantes.
O lo que es lo mismo, los moldes cognitivos van más allá de las estrategias de coping, ya que pueden ser generadoras o atenuadoras del estrés; lo entenderíamos como un potencial interno que va a estar influenciando nuestra manera de ser y de relacionarnos. A su vez, el molde modela la estrategia de afrontamiento, por lo cual, podríamos afirmar que dicha estrategia está apoyada o fundamentada en el propio molde.
Ilustración entre estrategia de coping y molde mental
Veamos el siguiente ejemplo:
Fermín es un chico que está implicado en muchísimos proyectos personales y profesionales. Acaba de abrir su propio negocio, un ciber-café, al que debe dedicar muchas horas si quiere mantenerse en este campo. Pero además tiene planificado acabar este año la carrera, está terminando Informática, ya sólo le quedan cinco asignaturas. Su grupo de música, del que forma parte hace muchos años, ha conseguido por fin meterse en los bares de música en vivo de su ciudad, pero esto también le acarrea muchos más compromisos, pues ya han firmado su primer contrato para tocar en directo todos los fines de semana.
Fermín ha llegado a una situación, según él, “desesperante”, se siente muy agobiado y estresado, no puede con todo.
Situación Estresante: La historia de Fermín (moldes y estrategias situacionales)
Molde Inadecuado
Evaluación Selectiva NegativaFermín siente que  no puede disfrutar del tiempo de ocio con sus amigos, ni con su pareja; tendrá que dejar de lado muchas cosas que le gusta hacer, a pesar de que éste es el sueño de su vida.Ésta es una reacción habitual que suele tener ante las situaciones que vive a diario.
Molde Adecuado
Transformación rentabilizadoraA pesar del esfuerzo que le va a suponer, piensa en sacarle el mayor partido a esta nueva situación, dándole la vuelta a los problemas que puedan surgir y disfrutando mucho de todo el proceso y de las nuevas experiencias. Ésta es una reacción habitual que suele tener ante la situaciones que vive a diario.
Estrategia Inadecuada
Evitación: Ha decidido no dedicarle mucho tiempo a pensar en cómo solucionar esta situación concreta que está viviendo. No tocar el tema quizás le venga bien para no sentirse tan mal. Esta decisión afecta sólo a este problema, pero si es habitual, estamos ante un molde deOblicuidad cognitiva
Estrategia Adecuado
Precisión y supervisiónSe ha sentado a hacer una lista con todo lo que tiene que hacer, dedicando un tiempo específico a cada tarea y dejando tiempo libre para su descanso y ocio. Lo ha dejado por escrito y en un sitio visible para que le ayude a superar este momento de una manera más cómoda para él. Esta decisión afecta sólo a este problema, pero si es habitual, estamos ante un molde de Precisión y supervisión:
Como vemos, son diferentes las maneras en que podemos enfrentarnos a los problemas, a las situaciones que nos generan estrés. Moldes y estrategias nos permitirán dicho afrontamiento de una manera más o menos adecuada, según nos situemos en un polo más positivo o más negativo. Pero siempre teniendo en cuenta que el alcance de los moldes de la mente supera al de las estrategias de coping, pues los primeros suponen un posicionamiento ante la vida en general y no sólo ante un problema en particular.
Conclusión
Las estrategias que utilicemos para afrontar el estrés son definitivas para su superación y para nuestro bienestar. Ahora bien, esas estrategias están mediatizadas por nuestros moldes mentales habituales. Es más, la generación de mayor o menor número de situaciones estresantes está influenciada por cuales sea nuestros molde cognitivo-afectivos, que vienen a ser como un conjunto de estrategias o hábitos mentales perteneciente a la inteligencia emocional.
Referencias Bibliográficas
·          Hernández Hernández, P. (2002): Los moldes de la mente. Más allá de la inteligencia. La Laguna: Tafor Publicaciones.
·          Lazarus, R. y Folkman, S. (1986): Estrés y procesos cognitivos. Barcelona: Ediciones Martínez Roca.
·          Martín, M.J. ; Jiménez, M.P. y Fernández Abascal, E.: Estudio sobre la escala de estilos y estrategias de afrontamiento (E3A). Revista Electrónica de Motivación y Emoción. Vol 3, Nº 4. Extraído el 10 de marzo, 2005, dehttp://reme.uji.es/articulos/agarce4960806100/texto/html
·          Mochales, S. y Gutiérrez, M: Estrategias de afrontamiento del estrés en un grupo de personas en proceso de reinserción social. Extraído el 10 de marzo, 2005, de http://www.cop.es/colegiados/ca00088/pag10.htm


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