lunes, 26 de marzo de 2012

LA TERAPIA SUGESTIVA EN LA CREACIÓN DE FALSOS RECUERDOS Y MEMORIAS IMPUESTAS

LA TERAPIA SUGESTIVA EN  LA CREACIÓN DE FALSOS RECUERDOS Y MEMORIAS IMPUESTAS

El poder de la sugestión: Los investigadores buscan a por qué la terapia sugestiva puede inducir falsos recuerdos
(PhysOrg.com) - Elke Geraerts psicólogo de la Universidad de St. Andrews ha llevado a cabo un estudio de la diferencia entre las memorias recordadas por los pacientes a través de terapias sugestivas, en comparación con más recuerdos naturales.
Los resultados conducen a una distinción importante entre dos tipos diferentes de los recuerdos recuperados y de sus mecanismos cognitivos subyacentes.
La terapia sugestiva es uno de una serie de métodos utilizados en el tratamiento de una serie de condiciones como la depresión o la anorexia, que algunos terapeutas creen que pueden tener sus raíces en un trauma infantil.
Dr. Geraerts explicó: "Algunos terapeutas la conclusión de que los síntomas actuales del paciente a su ¿s debe ser explicado por un trauma infantil. El uso de técnicas sugestivas de terapia, los pacientes son instruidos para hipnotizar ni imaginar los abusos. A menudo, poco a poco en el transcurso de varias semanas o incluso meses, el paciente finalmente puede desarrollar recuerdos del abuso.
"Hemos encontrado que, cuando en virtud de este tipo de terapia sugestiva, algunas personas pueden ser más propensos a recordar falsamente que han sido objeto de abusos cuando era niño. Algunas personas pueden ser más propensas a la sugestión y tienen dificultad para averiguar lo que realmente sucedió y lo que se ha imaginado, lo que obviamente puede llevar a un trauma innecesario ".
Dr. Geraerts cree que el estudio será importante en términos de apoyo a la autenticidad de los informes de casos legales, aunque advirtió que "también hay que tener en cuenta otros aspectos como la prueba que corrobora para el abuso. Aunque podemos demostrar que la memoria es probable que sea falsa, no podemos estar 100% seguro. "
El estudio, publicado en la revista Psychological Science, plantea interrogantes acerca de por qué la gente parece olvidar un recuerdo anterior de ser abusado. Los posibles factores desencadenantes de los recuerdos recuperados de forma espontánea pueden incluir una conversación sobre el abuso, una película, un libro, o de otras señales.
"Una señal segura, tales como ver la infancia de nuevo su dormitorio, o ver al autor después de muchos años, de repente puede traer de vuelta los recuerdos de abusos, el Dr. Geraerts explicó.
"Sin embargo, porque la gente está tan conmocionado y sorprendido, que forma incorrecta la conclusión de que no han pensado sobre el abuso de años, cuando en realidad de alguna manera han olvidado de recordar previamente el abuso.
"Esta nueva investigación hace que sea más fácil ya que ahora han descubierto los mecanismos cognitivos que pueden conducir a un cierto tipo de memoria recuperada, lo que indica que algunos recuerdos recuperados reflejan episodios originales de abuso de que los recuerdos anteriores se han olvidado."
El trabajo señala la importancia de hacer una distinción entre los recuerdos recuperados a través de diferentes técnicas, como la hipnosis, la imaginación guiada (donde los terapeutas instruir a los clientes a imaginar ciertas escenas) y la interpretación de los sueños y los recuerdos que se recuperaron de forma espontánea.
Dr. Geraerts continuó, "Creemos que es importante no ser sugestiva como terapeuta, ya que algunas personas son propensas a la fantasía ya puede imaginarse siendo abusado. En algún momento, él / ella no puede ser capaz de distinguir entre lo que realmente ocurrió y lo que se ha imaginado. Sin embargo, es importante señalar que no todas las memorias recuperadas en la terapia sugerente son falsas”.
Proporcionado por la Universidad de St Andrews

LAS DIFERENCIAS EN LA RECUPERACIÓN DE RECUERDOS DE ABUSO SEXUAL INFANTIL

Cuando un niño pasa por un evento traumático, como el abuso sexual, puede que no sea hasta bien entrada la edad adulta que recordar el incidente. No se sabe cómo los adultos son capaces de recuperar recuerdos olvidados de abusos y ha habido una cierta controversia en cuanto a la autenticidad de estos informes. Los resultados de un nuevo estudio publicado en Psychological Science, una revista de la Association for Psychological Science, sugiere que hay diferencias importantes entre las personas que poco a poco se recuperan los recuerdos de abusos durante las sesiones de terapia sugestiva y aquellos que se recuperan los recuerdos de abusos de manera más espontánea. Geraerts Elke Psicólogo de la Universidad de St. Andrews y sus colegas revelan que estas personas son bien susceptibles a la recuperación de los recuerdos falsos o tienen una tendencia a olvidar los recuerdos anteriores de los abusos.
Los voluntarios del estudio incluyó a 120 mujeres que fueron clasificadas en cuatro grupos, en función de sus respuestas durante una entrevista preliminar. Los grupos fueron: las mujeres que recuperaron espontáneamente recuerdos de abuso sexual infantil en sus propias mujeres, que se recuperó gradualmente los recuerdos de abuso sexual en la infancia durante las sesiones de terapia sugestiva, las mujeres que nunca se había olvidado de haber sido víctimas de abusos sexuales y las mujeres que nunca habían sido abusados ​​sexualmente. Todas estas mujeres participaron en una prueba falsa memoria. Los expertos estudiaron a una lista de palabras relacionadas (por ejemplo, la cama, descanso, despierto y cansado). Después de unos minutos, se les mostró una serie de palabras (que incluía a los que habían estudiado, así como nuevas palabras) y tenían que indicar que las palabras estaban en la lista original.
Los resultados mostraron que las mujeres que se recuperaron de sus recuerdos de abuso sexual en la infancia durante la terapia sugestiva fueron los más propensos a recuerdos falsos. Por ejemplo, las mujeres de este grupo era más probable que seleccione el sueño (en el ejemplo anterior) como haber estado en la lista original, cuando de hecho, no lo era.
Entonces, las mujeres participaron en otra prueba de la memoria, que mide la propensión de los participantes a olvidar lo que acababa de recordar. Los resultados de esta prueba revelaron que el grupo que espontáneamente se recuperó recuerdos de abuso sexual infantil es la más probable que se olvide de que se había acordado con éxito ciertas palabras antes.
Los autores señalan que sus descubrimientos argumentar en contra de la generalización de que todos los recuerdos recuperados de abuso sexual infantil se basan en recuerdos falsos "y que esos efectos parecen estar asociados con la terapia sugestiva, no, la recuperación del abuso sexual infantil en general." Llegan a la conclusión de que esta la investigación tiene importantes implicaciones para los médicos que tratan a pacientes que informaron de la recuperación de recuerdos de abuso sexual infantil. Los autores sugieren que estos médicos deben considerar el contexto de los recuerdos recuperados para tratar más eficazmente a sus pacientes.

MEMORIAS IMPUESTAS
FALSOS RECUERDOS:
En 1990, en Estados Unidos, Jennifer Freyd, profesora de psicología de la Universidad de Oregón, recuperó recuerdos de haber sido víctima de abusos sexuales por parte de su padre. Habló con sus padres al respecto y ellos lo negaron. Seis meses después su madre hace una publicación acerca de cómo pudo suceder esto, ante una falsa acusación de incesto. Y al invierno siguiente es donde se crea la Fundación FMS ( False Memory Syndrome Foundation).
Es más o menos desde ese entonces, que los recuerdos falsos han tomado importancia dentro de los procesos penales, pero ¿Qué son los recuerdos falsos?
Se conoce como recuerdo falso (o memoria falsa) a todo reporte memorístico de información en el que hay parcial o total diferencia con los hechos de interés. La conformación de recuerdos falsos no depende necesariamente del olvido; aunque en muchos casos estén parcialmente ligados a éste. (Brainerd 1996; Brainerd y Hill, 1998).
El olvido selectivo de los abusos sexuales de la infancia ha generado argumentos complicados y a veces confusos. Se cuestiona, si un trauma puede o no olvidarse, y ser posteriormente recordado.
Se pueden distinguir dos tipos básicos de falsos recuerdos: los espontáneos e implantados. Los falsos recuerdos implantados resultan de la exposición de una persona a información engañosa e incorporación de la misma a su repertorio de conocimiento. Su fuente de origen es un tercer recurso de información (por ejemplo un comentario de una persona sobre un evento particular o una pregunta sugerente de parte del ministerio público).
La implantación de recuerdos falsos obedece tanto a mecanismos cognitivos como a mecanismos socioculturales. Los recuerdos falsos espontáneos resultan de mecanismos internos de distorsión de memoria. Su fuente de origen puede ser cualquier mecanismo memorístico de la elaboración de la información (por ejemplo las inferencias). La invitación del abogado o el ministerio público para que el testigo haga el esfuerzo de reportar con claridad los hechos puede ser el detonador para la creación de falsos recuerdos espontáneos.
En la pretensión del registro de la información más nutrida y más clara, los policías, los abogados y los ministerios públicos desarrollan entrevistas a través de las cuales pueden involuntariamente, provocar el reporte de falsos testimonios.
Algunas veces, el tipo de preguntas que se plantea a la víctima y testigos son sugerentes, o preguntas que demandan la elaboración sobre la experiencia vivida y el espacio en que se formulan éstas son espacios de mucha carga emocional.
Brainerd y Reyna (1995) proponen que los mecanismos de conformación de los falsos recuerdos no son diferentes a los mecanismos que conforman los recuerdos verdaderos. El origen de ambos depende del tipo de información que se memoriza (de sentido común o información más complicada), como se memoriza (vía oral, táctil, auditiva, visual o en forma combinada de algunas de ellas), cuando se evalúa la memoria (inmediatamente o tiempo después de sucedido el hecho) y el procedimiento que se sigue para ello (vía reconocimiento o recuerdo libre).
Es importante recalcar que según las investigaciones, la implantación de recuerdos falsos se da con mayor facilidad cuando los interrogatorios se ejecutan mucho tiempo después de pasado el delito y las preguntas que se formulan a los testigos sugieren respuestas. Las preguntas sugerentes son aquellas en cuya formulación se provee información que el testigo y-o la víctima no han reportado.
La implantación de recuerdos falsos es posible tanto en niños como en adultos y en contextos que suponen un alegato jurídico, tanto como en el contexto ajeno a éste. Sobre las diferencias de edad y la posibilidad de implantar recuerdos falsos no hay una posición definitiva. Mientras que algunos estudios demuestran que los niños son más fáciles de engañar y de ser persuadidos para reportar información sugerida (CECI y Bruck, 1993), otros estudios demuestran que dependiendo de la información que hay que reportar y el mecanismo memorístico que permitirá la recuperación de esa información, los adultos pueden ser más susceptibles a la implantación de falsos recuerdos, además, los adultos pueden ser más susceptibles a la implantación de memorias falsas, dependiendo de las circunstancias que se provea esa información, la familiaridad de las personas con el delito y la congruencia de la información proveída con el significado global de éste, se podría decir que hay ligeros aumentos en la probabilidad de implantación de recuerdos con el aumento de la edad. Además se menciona que cuando una información es sugerida después de un largo tiempo de que sucedió el delito, es más fácil de ser aceptada como real. (Mojadín, 1998; Stein, 1998).
Lo cierto es que, en respuesta al creciente impacto socio-legal de las memorias –implantadas o recuperadas- de supuestos abusos sexuales en la infancia, especialmente en Estados Unidos y Canadá, varios grupos de investigadores, han seguido una vía metodológica básica que consiste en pedir el recuerdo de episodios autobiográficos reales e inventados a cada sujeto en repetidas ocasiones a lo largo de varias semanas.
Se ya hecho experimentos con sujetos en situaciones no traumáticas y no todos los sujetos experimentales, tanto adultos como niños, tienen un éxito total al tratar de recordar los episodios autobiográficos reales a pesar de los repetidos intentos de recuerdo, pero lo más interesante es que algunos terminan recordando el episodio falso inventado por el experimentador. Es más, en adultos, entre el 15% y el 25% de los sujetos en los distintos estudios han recordado el recuerdo implantado y el porcentaje sube aún más (37%) en algunas condiciones experimentales (Hyman y Pórtland, 1996), aunque la primera recuperación de la falsa memoria no suele darse en el primer intento de recuerdo.
Sin embargo hay que resaltar que no todos los incidentes falsos son igualmente susceptibles de engaños. Al parecer es mucho más fácil implantar un recuerdo falso de un incidente del que el sujeto tiene algún conocimiento previo, como perderse, que de un episodio del que apenas, conoce nada, como un enema rectal.
Por otro lado, datos experimentales indican que esos falsos recuerdos van creciendo a lo largo de intentos de recordar, el sujeto va añadiendo detalles verbales y visuales que no se habían incluido en la sugestión inicial.
Al parecer es factible llegar a sugerir una memoria completamente falsa, al menos si se trata de sucesos autobiográficos que supuestamente ha tenido lugar en la infancia. Se habla que con preguntas sugestivas, repeticiones de un hecho que no sucedió de su infancia es más probable la creación de dichos recuerdos.
La creación de falsos recuerdos no se limita a episodios significativos, estados de conciencia alterados o múltiples intentos de rememoración y es posible implantar falsas memorias de material tan simple como palabras aisladas y con una sola prueba de memoria. Este es el caso de una alteración de la memoria que se ha redescubierto recientemente, el efecto de memoria ilusoria(Roediger y McDermot, 1995; Read, 1996), un fenómeno que consiste en hacer que una persona recuerde o reconozca una palabra que no se le ha presentado previamente. Pero no se trata de una intrusión aleatoria, sino de una intrusión que es común a muchos (la mitad) de los sujetos que participaron de un experimento, que tienden a recordar la misma palabra.
En fin como señala Roedinger (1996) falsa memoria es casi un nombre inadecuado desde el punto de vista de los que experimentan, pues para ellos es tan real como una memoria correcta y le asignan evaluaciones de confianza parecidas a las que dan a las memorias exactas.
Ahora bien, una cosa es implantar una memoria nueva, plausible, en un sujeto y otra muy distinta es modificar una memoria real, una memoria que el sujeto es conciente de poseer, que se refiere a un suceso reciente en la vida de un adulto y que ha sido vivida por él en un estado de conciencia normal.
En la investigación moderna de memoria estos cambios se han estudiado a través del efecto de información engañosa (Loftus y Palmer, 1974; Loftus, Miller y Burns, 1978), ya que son una alteración de memoria amplia y sistemáticamente tratada, su efecto consiste en presentar un suceso a los sujetos experimentales, sea en forma de película o en diapositivas, para después sugerirles, a través de preguntas o de un resumen del episodio, la existencia de algún detalle o cambios en detalles reales. El efecto se obtiene cuando esa información engañosa lleva a los sujetos experimentales a creer en la prueba de memoria que recuerdan oreconocen ese detalle inexistente o alterado. En este caso, los participantes en el experimento que aceptan la información engañosa confunden lo que han leído después del suceso (que proviene de una fuente externa) con lo que percibieron directamente al presenciar el suceso (una fuente externa diferente).
En general se puede decir que un recuerdo original se puede alterar experimentalmente, sea sustituyendo una parte o añadiendo algo nuevo. Aunque aún no se entiende cual es el mecanismo específico.
Se han hechos estudios en donde dan una explicación acerca de cómo las memorias falsas pueden permanecer largos periodos de tiempo. Brainerd y Mojardín (1998) presentaron estudios realizados con niños y adultos donde se encontró que, una vez reportados los falsos y verdaderos recuerdos sobre un evento, éstos se consolidan y tienden a repetirse en ocasiones posteriores. Lo más preocupante de esto para la procuración de justicia, es que según los resultados de éstos estudios los falsos recuerdos son más resistentes al olvido, que los recuerdos verdaderos.
No obstante, hay que tener claro que aún, con los diversos estudios realizados, no es posible, hablar de la existencia de un síndrome de recuerdos falsos, ya que en realidad no existe como tal, según Karen Olio:
"Normalmente la palabra síndrome designa un grupo de signos y síntomas documentados que caracteriza una determinada anomalía. Pero en este caso no ha habido ningún ensayo clínico, ningún estudio con grupos controlados de comparación, ninguna investigación que documente o cuantifique el fenómeno. La palabra síndrome se usa sencillamente para crear un aura de legitimidad científica (...) La creación de una etiqueta oficial tiene por finalidad establecer, por su mera existencia, la legitimidad de un fenómeno que aún esta por verificar."
Por lo tanto, lo que se tiene hasta el momento son estudios que se han realizado para poder entender si existen dichos recuerdos falsos, sin embargo estos han sido muy cuestionados por el uso de informes anecdóticos, muy emotivos y por la falta de procedimiento científico en los mismos, además claro esta el interés de las personas que se encuentran involucradas en un litigio y acusadas de un delito sexual.
CONCLUSIONES
En esta revisión se aduce que muchos recuerdos son falsos y que por lo tanto son falsas sus denuncias, que estas personas han sufrido un "lavado de cerebro", que han sido mal orientadas o que han pasado por manipulaciones, con el fin de buscar intereses oscuros.
Aparecen estudios sobre el tema de la naturaleza de la memoria tergiversada; y en donde la mayoría de ellos pone como norma la agresión sexual extrema, minimizando el abuso sexual y en algunos casos se atreven a negar el mismo abuso dentro de la sociedad.
La psicoterapeuta Karen Olio refiere en el caso del concepto de síndrome de los recuerdos falsos: "... Pero en este caso no ha habido ningún ensayo clínico, ningún estudio con grupos controlados de comparación, ninguna investigación que documente o cuantifique el fenómeno sobre trauma infantil. Su principal objetivo es la propaganda a través de los medios de comunicación, disfrazada con el ropaje de la objetividad aparente..."
La propagación de la "teoría"- hipótesis de las memorias falsas, se sostiene por viejos y poderosos estereotipos sobre el sexo, edad, la clase y la raza.
La mujer, el niño ó niña se instrumentaliza como débil, crédula, que es suficiente hablar con ella (ellos) como para hacerle un lavado de cerebro o convencerla de una realidad que no es la suya. Otro estereotipo es que la agresión sexual no ocurre en las familias adineradas y en especial las blancas. El entendido aquí, es que las personas adineradas, con prestigio, apellido y bonitas no podrían de manera alguna ser agresores(as). Lo anterior se contradice con que no existe un perfil clínico de agresor(a) sexual.
Así también se incluyen en los ataques a los homosexuales, denigrándolos como personajes perversos, provocadores y seductores, como si su homosexualismo fuera causal del avance sexual no deseado del cual fueron víctimas.
"... El núcleo de los argumentos a favor de los recuerdos falsos, es que esos recuerdos ficticios de abuso sexual en la infancia son implantados impresionablemente por terapeutas demasiado astutas(os) y manipuladores o ambiciosos, que emplean para ello técnicas de control mental o coactivas.... Judith Herman explica: "... la psicoterapia es un trabajo en colaboración, no una forma de adoctrinamiento totalitario...".
Si esto fuese realmente así probablemente muchas victimas serian las primeras en estar en procesos terapéuticos.
No obstante, esto no quiere decir que no existan los malos profesionales o inclusos abusivos, sin embargo su error es representado en la negación de lo sucedido o en la minimización del mismo. Por lo tanto no encontraremos sujetos mentirosos o con relatos introducidos, encontraríamos víctimas que se "retractan".
Estos mismos ataques que han sufrido los terapeutas en las Cortes, son los mismos que han apuntado a los trabajadores sociales, orientadores y otros profesionales (Peritos).
Los entrevistadores o evaluadores son los más atacados en la actualidad, con el supuesto de que exponen a los sujetos a preguntas tendenciosas o elementos sugestivos, que provocarían la implantación de memorias falsas. Lo cual dicho argumento por si solo estaría en tela de duda.
Pero el tema de los falsos recuerdos trata de centrarse en la suposición de que la evaluación de una agresión en la infancia se basa exclusivamente del análisis de los recuerdos. Pero eso no es así. "... El trauma a largo plazo se refleja en la vida cotidiana de muchas de las victimas. En algunas(os) la lesión es evidente; durante muchos años han sufrido graves y debilitadores síntomas. Algunas(os) tienen daños físicos permanentes que son inequívocamente de origen traumático. Otras(os) han conseguido crearse vidas muy funcionales, pero en su mundo interior se odian a si mismas o están llenas de dolor. Estos efectos han de descubrir una historia de abuso sexual, no se crean en la consulta de un(a) terapeuta...".
Reconstruir una historia de agresión sexual es un proceso complejo, basado en una valoración profunda, en búsqueda de toda una serie de síntomas ó alteraciones, y los recuerdos son solo una pequeña parte. Los recuerdos falsos no pueden explicar las visiones del agresor durante los sueños, las masturbaciones compulsivas, los olores, las sensaciones corporales, la tristeza, el dolor, terror a estar con extraños. etc. Estos síntomas no pueden ser implantados por interrogatorios sugestivos o terapeutas insidiosos, o maestras mal intencionadas, por desgracia nos hablan de una historia de trauma en el sujeto.
Estas argumentaciones de implantación de memorias, casi totalizadoras para la población, viola un principio básico en la ciencia. No se puede suponer que los descubrimientos relativos a un conjunto concreto de circunstancias y una población son también válidos para un conjunto diferente de circunstancias y una población diferente.
El psiquiatra Richard Kluft especula sobre este asunto: "... podríamos pensar que los académicos han ganado la batalla... Sin embargo, hay ciertos motivos para ser escépticos acerca del escepticismo sobre las acusaciones de abuso sexual. ¿Equivale al dormitorio familiar el laboratorio de Loftus? ¿Equivale la imagen de un accidente de coche a la imagen de un pene que se te acerca? Sentarse en una agradable aula universitaria con aire acondicionado, ¿equivale a ser penetrada por la fuerza? ¿Es posible que los recuerdos se puedan guardar de manera algo diferente?..."
Karen Olio refiere que recibió una carta de la propia Loftus que decía: ".. perderse en un centro comercial y sufrir abuso sexual son cosas completamente diferentes, jamás he pretendido decir que sean lo mismo...".
Sin embargo, en algo estamos de acuerdo, la preparación y calidad del entrevistador o profesional que tiene a cargo la elaboración y análisis del diagnóstico de la víctima tiene que cumplir con requisitos fundamentales sustentados en el profesionalismo (incluye la actualización), la metodología y sobre todo la ética .



BIBLIOGRAFÍA


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Vallejo Ruiloba J., Introducción a la Psicopatología y la Psiquiatría, Editorial Masson, Quinta edición, Barcelona-España, 2002.
* Licenciadas en Psicología
Sección de Psiquiatría y Psicología Forense
Departamento de Medicina Legal
San Joaquín de Flores, Heredia.
Actualmente realizando
Maestría en Psicología Forense
E-mail: medicina_legal@poder-judicial.go.cr


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